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PLAZA
PUBLICA
*
Fructosa
Miguel
Angel Granados Chapa
Hoy
entra en vigor de
nuevo el impuesto a la
fructosa, que
estableció el
Congreso el último
día del año pasado y
cuya vigencia fue
interrumpida por el
Presidente Fox el 5 de
marzo. La Suprema
Corte de Justicia
concluyó el 12 de
julio que eximir a los
causantes de ese
gravamen es medida que
sólo puede tomar el
Poder Legislativo.
Así resolvió la
cuarta controversia
constitucional que
pierde la Presidencia
de la República, una
cuando su titular era
Ernesto Zedillo y las
tres restantes en la
era de Vicente Fox. Las
tres controversias
resueltas contra
posiciones del
Ejecutivo el año
pasado y éste, fijan
atribuciones
presidenciales: la
Corte estipuló que
carecía de capacidad
para decretar el
horario de verano, que
en materia eléctrica
no puede ir más allá
de lo legislado por el
Congreso, y que las
exenciones fiscales
son materia exclusiva
de las cámaras
federales. En
este último caso, la
sentencia de la Corte
estableció el alcance
de las “resoluciones
generales” que dicta
el Ejecutivo con base
en la fracción I del
artículo 39 del
Código Fiscal de la
Federación: si bien
mediante esas
resoluciones el
presidente puede “eximir
parcial o totalmente
del pago de
contribuciones y sus
accesorios durante un
tiempo determinado a
algunos contribuyentes”,
esa facultad opera
sólo en “situaciones
de emergencia”, “se
limita a liberar de
pago a dichos
contribuyentes”, y
ello no significa “que
se le conceda la
facultad de establecer
exenciones fiscales,
puesto que el
ejercicio de esa
facultad corresponde
exclusivamente al
Poder Legislativo al
establecer los
tributos”. El
tribunal
constitucional cerró
así una comedia de
equivocaciones. Fox no
percibió que cuando
los legisladores a
última hora del año
pasado, establecieron
el impuesto al uso de
edulcorantes distintos
al azúcar de caña,
reforzaban la
política presidencial
de poner orden y
alentar a la
desfalleciente
industria azucarera,
política en la que el
presidente había
llegado al extremo de
estatizar 27 ingenios.
O si lo entendió
así, consideró ese
efecto menos
importante que ofrecer
al gobierno de Estados
Unidos una prenda de
buena voluntad en la
negociación sobre el
comercio bilateral de
edulcorantes. El hecho
es que el 5 de marzo
dictó una exención
de ese impuesto,
vigente hasta el 30 de
septiembre, en sentido
contrario a lo
establecido por el
Congreso, que
encareció con ese
gravamen de 20 por
ciento el uso de
fructosa. La
decisión presidencial
causó inmediata
molestia en el
Congreso. Martí
Batres, coordinador de
los diputados
perredistas, lanzó
desde luego el amago
de la controversia
constitucional, que
una vez concretada dio
la razón al
Legislativo. Con
petulancia que es
preciso reconocer,
sólo comparable a la
del Poder Ejecutivo
mismo, en este lugar
se expresaron el 7 de
marzo consideraciones
que hoy se muestran
gruesamente erradas: “Es
indudable que el
presidente de la
República puede
emitir resoluciones
generales para eximir
de contribuciones a
una rama de actividad
cuando se afecte su
situación. El
artículo 39 del
Código fiscal de la
Federación consigna
esa facultad,
remanente quizá del
presidencialismo
exacerbado pero
atribución vigente.
Por eso carece de
sentido imaginar que
una controversia
constitucional
concluyera en una
desautorización de la
Suprema Corte al
decreto del Ejecutivo…
Por lo demás,
conviene tener
presente que tal
recurso no es
ejercible por
cualquier legislador
irritado. Es un modo
de controlar la
constitucionalidad y,
en un caso como este,
sólo puede iniciarlo
el Congreso de la
Unión o una de sus
cámaras… Aunque el
líder de la
diputación panista
Felipe Calderón no
anunció objeciones de
su grupo al intento
opositor de plantearla
en San Lázaro,
difícilmente se
reunirá la mayoría
necesaria para iniciar
la controversia…”. Pronóstico
doblemente fallido:
sí se reunió esa
mayoría y no sólo
tuvo sentido “imaginar”
que la Corte
desautorizara en este
punto al Ejecutivo,
sino que ya ocurrió.
Sirva en abono
de esas fallas el
haber expresado
también hechos a los
que no fue ajena la
decisión de la Corte:
“Al encarecer
fiscalmente el uso de
la miel de maíz, los
legisladores buscaron
ampliar el mercado del
azúcar de caña,
necesitado de
crecimiento. Por eso,
entre todas las
disposiciones que a
última hora dictó el
Congreso ésta contó
entre las menos
impugnadas.
Ciertamente dañó
intereses: el de los
refresqueros y
similares así como el
de los importadores y
productores de
fructosa, pero social
y económicamente
mayor que ese daño
era el beneficio para
la industria y el
campo cañero”. La
ponencia que resolvió
esta controversia fue
elaborada por el ex
presidente de la
Corte, el ministro
José Vicente
Aguinaco. Pero él
mismo aclaró que su
documento era, en
realidad, “fruto
colectivo de todos los
ministros, a través
de sesudas y
minuciosas reflexiones
a lo largo de
prolongadas sesiones”,
por lo que no
extrañó que se
aprobara por
unanimidad de los once
miembros del pleno. La
resolución definió
que la exención
dictada por Fox
transgrede las
facultades
presidenciales, pues
la dictó sin que se
actualizara “ninguna
de la situaciones
extraordinarias
derivadas de
fenómenos naturales,
sociales o económicos
que como presupuestos
de su aplicación
exige la ley”. Y que
corresponde
únicamente al Poder
Legislativo establecer
las exenciones
fiscales a través de
una ley, porque forman
parte “del sistema
de tributo, de modo
que su aprobación,
configuración y
alcance de debe
realizarse sólo por
normar con jerarquías
de ley formal y
material”. MAREA
ALTA
*
Una encuesta “del
Cisen”
Ricadro
Castillo Díaz
Dicen
en el equipo de
campaña del PRI que a
don Enrique Alduncin
le puede pasar lo que
a Pinocho. Cuentan
que cuando los
priístas leyeron que
el encuestador
declaró que no tenía
la menor duda de que
el PRD ganaría otra
vez en Acapulco,
tuvieron que bajar al
sótano donde guardan
las viejas fórmulas
de los cochupos. Con
todo y la temblorina
en las piernas
ocasionada por tal
declaración del
señor Alduncin,
caminaron hasta el
baúl de las trampas
para sacar una
encuesta. Pero
se sabe que en el
intento se encontraron
con lo que menos se
esperaban: “un
sondeo verdadero”,
dicen, quesque
del Cisen, la
dependencia que según
Vicente Fox dejó de
ocuparse en el
espionaje político. La
supuesta encuesta le
da a Ernesto
Rodríguez Escalona
dos puntos menos que a
Alberto López Rosas.
Eso apenas el mes
pasado y los priístas
están que sí se la
creen. Se basan, desde
luego, en que la
oficina de
inteligencia del
gobierno federal ya no
depende del PRI. Ahora
a los tricolores
les gana la emoción y
aseguran que eso
significa que a tres
meses de la elección
“hay un empate
técnico”, incluso
desde antes de que
tronara el PAN con el
PRD. Así
las cosas, hay tanta
alegría entre los
priístas que hasta la
cantante Alejandra
Guzmán está medio
contagiada. Después
de saltar del Bungy,
el sábado, la Guzmán
sacó a relucir en el
restaurante Beto
Safari su inclinación
familiar por el
priísmo. Al
ver en el lugar tanta
propaganda del
candidato del PRI, la
hija de la actiz, ex
senadora y ex
asambleísta por ese
partido, Silvia Pinal,
preguntó a los
meseros: “¿Así que
ese Ernesto va a ser
su próximo presidente
municipal?”. Nosotros
nos preguntamos:
¿Qué a poco ya vio
la misma encuesta?
Plan
sincrónico del PRI
Cómo
estará envidiando el
maestro Eduardo
Alvarez a la
filarmónica llamada
PRI. Lo
que pasa es que los tricolores
tocaron tan
sincronizados como una
gran orquesta la
semana que pasó. Entraron
primero los violines,
cuando el miércoles
se publicó la
versión de que no
habría ninguna
alianza entre el PRD y
el PAN. El viernes le
tocó a los
clarinetes, cuando
aquello se confirmó
con el rechazo del CEN
panista a coaligarse
con los perredistas.
El mismo día sonaron
los contrabajos, con
la reaparición
triunfal de Antonio
Valdés en el PRI, del
que, como aquí mismo
lo dijimos, nunca se
fue. Soplaron
las trompetas,
mientras Ernesto
intentaba desplazar a
Alberto López Rosas
apareciendo como si
fuera el candidato
más cercano a
Zeferino, al declarar
que analizaría la
propuesta del alcalde
para permitir la
inversión privada en
la CAPAMA, misma que
desaprobó el PRD por
considerar que los
priístas la iban a
utilizar en su contra. Y
el sábado vibraron
los trombones, al
momento en que Juan
José Castro Justo
anunciaba al Consejo
Político del PRI, lo
de la alianza con el
Partido Verde
Ecologista de México. Nada
que ver, dicen los
malosos, con la
orquesta lopezrosista
que, más bien se vio
apenas como camerata. Se
cree que si de veras
se quería una
coalición PRD-PAN, la
obertura debió
tocarse desde meses
atrás. Como cuando
Fox y Cuauhtémoc
Cárdenas eran
candidatos, que los
perredistas y los
panistas se reunieron
varias veces en la
casa del ex Jefe Diego, para primero definir una plataforma común. Por
lo menos, lamentan
algunos, López Rosas
debió haber integrado
a los panistas, si no
en su equipo de
campaña, en aquel
grupo que analizó por
qué cayó la
votación del PRD en
Acapulco, de febrero
de 1999 a octubre del
mismo año. Además
de los perredistas que
allí se integraron,
debió haber estado,
por ejemplo, alguien
del Frente Cívico,
del PT, del PRT, y
gente de la sociedad
civil sin partido. Con
ellos el equipo
habría tenido una
opinión más objetiva
y plural y habría
allanado el camino a
la coalición o a una
alianza con la
sociedad. Pero
a la hora de la
sinfonía, al PRD
sólo le salió la
Tocata y Fuga en D
menor, aquella
melodía de Bach que
cuando suena nos
recuerda a Drácula y
los monstruos de
ultratumba. Tan
tan.
Precandidatos
vestidos y alborotados
Los
que se quedaron como
novias, pero de
pueblo, son los
aspirantes a síndicos
y regidores del PRD. Si
no pregúntenle a
Rosario Herrera y Eloy
Cisneros, los mejores
de entre los
precandidatos
registrados. Pero
cuentan que los que no
caben de gusto son
algunos de los que
quieren ser diputados
por los distritos de
Acapulco. Y
es que si se aplicara
la misma fórmula de
la negociación, en el
distrito 05 la
síndica Adela Román
sería la beneficiada,
el regidor Marco
Antonio López en el
17, la síndica Gloria
Sierra en el 26, y la
regidora Yolanda
Villaseñor en el 28. Dicen
que serían ellos, no
precisamente porque
sus grupos pueden
influir a la hora de
la decisión.
Contenderían, más
bien, como los
candidatos naturales
de sus
circunscripciones. En
los demás distritos,
en tanto, la cosa no
se ve tan clara. El
13, el 16 y el 18, son
los tres que colindan
con los municipios
cercanos al puerto y
en los que siempre
gana el PRI. Y
aquí también, como
en las nupcias. Porque
si de padrinos se
trata, hay
precandidatos en estos
distritos que cuentan
con los suyos, y de peso
pesado. Como
Zeferino Torreblanca y
Félix Salgado son dos
de ellos, esto se
pondrá mejor. Crucen
sus apuestas.
Resaca
Mientras
el alcalde Zeferino
Torreblanca anuncia
con optimismo que él
seguirá las pláticas
con el PAN para la
alianza con el PRD, la
ex priísta secretaria
de Protección y
Vialidad de su
gobierno anda por otro
camino. Ni cómo
niegue María de los
Angeles Nava el
bailongo que se
aventó en el
Paradisse con Ernesto
Rodríguez Escalona,
en una fiesta ofrecida
para las abogadas por
el candidato del PRI
que para nada es del
agrado del jefe de
esta funcionaria. ¿O
a poco se vería mejor
en el equipo de
campaña
rodriguezescalonista
que en el ayuntamiento
zeferinista? Es
pregunta. Después
del rumor aquel de que
se iba del Plan Puebla
Panamá, para este
jueves 18 se tiene
programada la visita
de Florencio Salazar
Adame. Claro, todavía
en calidad de
funcionario federal.
Nos dicen que si otra
cosa no sucede, el
chilpancingueño
estará en el puerto
para asistir a un foro
organizado por la
Subcomisión para el
Desarrollo del
Sur-Sureste de la
Cámara de Diputados
del Congreso de la
Unión. CONVERSACIONES
PRIVADAS *
El comandante J.
Jesús Blancornelas
A
Osiel Cárdenas Guillén
le valió. Sacó su
pistola y disparó a
lo tonto.
Venturosamente no hirió
ni mató a nadie.
Andaba bien borracho.
Por eso se acabó
todos las balas del
cargador. Estaba en
Matamoros, Tamaulipas.
Era julio y seis de
1997. Por el barullo y
soponcio en el
vecindario,
aparecieron
prontamente policías
estatales. Le
desarmaron y sintió
el frío acero de las
esposas en sus muñecas.
Sin querer, viajó
gratis en patrulla.
Camino al cuartel
ofreció bastantes dólares
a los policías para
ser liberado y no le
resultó. Lo llevaron
derechito ante el
comandante de la
Ministerial estatal
Arturo Pedroza Gutiérrez.
No encontré ningún
testimonio de la plática
entre delincuente y
funcionario. Pero sí
me enteré que luego
de un buen rato, Osiel
salió de la oficina
con todo y pistola.
Afuera le esperaba un
malencarado en auto y
se fue a su casa. No
hubo multa ni castigo. Cárdenas
Guillén era conocido
como narcotraficante.
Pero no tenía el gran
poder de hoy: jefe del
Cártel
del Golfo. Me
imagino aquel 97:
Pedroza hizo el favor
esperando pago con
otro. O le vio tanto
futuro que hasta
comisionó a uno de
sus mejores agentes
para cuidarlo.
Gregorio Saucedo
Gamboa, harto conocido
como El
Caramuela. Desde
entonces sirve al capo.
Y ahora hasta lo
etiquetan como su
lugarteniente, señal
sin equivocación de
lealtad. Osiel
ha tenido mucho
suerte. Por un lado le
cayó de perlas
cuando capturaron a Los
Texas, famosos narcos
de Nuevo Laredo. Pero
también hizo
berrinche: el trono
tamaulipeco de la
droga fue ocupado por El
Chacho, menos
conocido como
Dioniosio Román García
Sánchez y más
protegido por Juvenal
Torres El Juve y la policía estatal y federal. No
le duró el gusto a Chacho
tanto como hubiera
querido. Osiel dejó
de ser espectador. Se
convirtió en
protagonista. Y para
tantear terreno y
andanzas del capo,
mandó a su principal
sicario, Manuel Vázquez
Aguirre motejado Meme El Cabezón. Osiel le encargó a este pistolero: identificar a
todos los chachistas
en Tamaulipas y
Monterrey.
Advertirles: o se
asociaban con él o
los mataban. Tuve
oportunidad de ver el
fin de semana un
reporte de
inteligencia federal
con datos clave: el
comandante Pedroza
Aguirre, en lugar de
capturar al famoso Chacho, descubrió su escondrijo en una zona residencial de
Monterrey. Rápidamente
le informó a Osiel.
Los pistoleros de Cárdenas
Guillén salieron de
volada. Para
empezar, balacera y
toda la cosa. Mataron
al famoso Juve
y secuestraron al capo,
una mujer y dos
hombres. Al otro día,
mayo 14 de este año,
encontraron a Chacho
ejecutado en
Progreso, Tamaulipas.
El forense dictaminó:
antes de recibir el
tiro de gracia, García
fue martirizado. Por
el lado de los osielitas
fue tiroteado Raúl
Alberto Trejo
Benavides, El
Alvín. Murió por
falta de atención médica.
Abandonaron su cadáver
en cierto hotelucho de
Matamoros. Filtraron
la versión: era
profesor “y se
suicidó por razones
sentimentales”. Fue
velado en la funeraria
La Paz y enviado a su
natal Villahermosa,
Tabasco. Lo
bueno para Osiel fue
el fin de la
competencia. Lo malo,
convertirse en el
blanco de los verdes.
Por eso se mudó a
Nuevo Laredo. Simbólico
asiento del narco tamaulipeco. Y estratégicamente más fácil para esconderse.
Completó el cuadro
moviendo sus
influencias: lograr
nombrar a Pedroza
Aguirre comandante en
esa ciudad. Este acomodo
permitió a Cárdenas
Guillén fortalecerse.
Además, limpiar de residuos texanos y
chachistas
la frontera. En
el reporte
confidencial que vi,
aparece un secuestro
cometido por hombres
del comandante
Pedroza: Juana García
Rosales Sánchez y su
esposo Pedro Humberto
González García. La
mujer perteneció a la
Base III de la policía
con base en El Laguito.
Punto y aparte, en el
mismo reporte se anota
como obra de los osielistas
una triple ejecución:
sucedió en El
Sitio, cantina del
916 en la privada
Manuel Castañeda,
colonia Zaragoza. La
lista mortal creció
con el ajusticiamiento
de policías
municipales: Francisco
Fernández Urienga,
comandante, y Víctor
Arturo Arroyave, también
de la Base III. En
este lamentable asunto
hubo una transa.
Investigadores
capitaneados por el
comandante Pedroza
desinformaron a los
periodistas. Señalaron
a Fernández Urienga
ligado al narcotráfico.
Mostraron un documento
localizado para comprobar
el encadenamiento del
policía con la mafia
de Chacho. Osiel
nació en 1967. Cuando
tenía 20 años era poquitero.
Vendía sobrecitos
con cocaína o
paquetes de marihuana
en Matamoros,
Tamaulipas. Por vez
primera fue huésped
de la prisión en
1989. Le acusaron de
homicidio y salió
libre bajo fianza. Al
año siguiente, por
delito idéntico. En
92 lo detuvieron en
Brownsville, Texas y
se la pasó en prisión
hasta 95. Al año
siguiente capturaron a
su jefe Juan García
Abrego. Entonces el
mando del Cártel
del Golfo, anduvo
de una mano a otra,
pero sin firmeza. Todavía
el 98 Osiel no era líder
y fue capturado. De
Matamoros se lo
llevaron al Distrito
Federal. Quedó
arraigado, refundido
en una casa de Coyoacán
y se escapó. Curiosamente nadie supo cómo, cuándo ni a qué horas.
Tampoco le
persiguieron. Así,
Osiel regresó al
norte tamaulipeco,
ordenó matar a su
competidor Chacho
y se afianzó. Osiel
no heredó el cártel
ni viene de una
familia. Es único en
el país así. De más
rápido ascenso. Pero
con más enemigos.
Tiene regados muchos
resentidos en
Matamoros, Reynosa,
Ciudad Alemán y Nuevo
Laredo dispuestos de
delatarlo. Fueron
capturados sus
principales
colaboradores que
cualquier día de
estos revelarán hasta
gustos y disgustos de
Osiel. Creo que a Cárdenas
Guillén le hará
falta algo más que la
protección del
comandante Pedroza
Aguirre para
sobrevivir. Sugerencias
y comentarios: blancornelas@zetatijuana.com
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