Madres de jóvenes asesinados en Juárez exigen que el Ejército salga de la ciudad
Santiago Igartúa / Agencia Proceso
Ciudad de México
Familiares de los jóvenes asesinados en Villas de Salvarcar el último día de enero, exigieron que el Ejército mexicano salga de inmediato de Ciudad Juárez.
Encabezados por Luz María Dávila, la madre que increpó a Felipe Calderón en su visita a Ciudad Juárez el pasado 11 de febrero por llamar pandilleros a sus dos hijos asesinados en el “juvenicidio”, los familiares de las víctimas se reunieron ayer en la tarde en la ciudad de México con el presidente del Senado de la República, el perredista Carlos Navarrete.
Acompañadas por activistas de derechos humanos, las madres de los adolescentes masacrados afirmaron que Ciudad Juárez “ha sido sepultada con cada uno de sus muertos; es un cadáver. La han masacrado, producto de la “militarización”.
Perla de la Rosa, representante de la Red de Ciudadanos SOS Juárez recordó que en el 2007 se registraron aproximadamente 300 asesinatos en Ciudad Juárez; en 2008, con la ocupación de las fuerzas armadas a partir del mes de febrero, las víctimas sumaron 1601; una año más tarde, en 2009, se asesinaron 2637 vidas.
“El diagnóstico es uno: impunidad. En Juárez se mata porque se puede”, dijo De la Rosa al presidente del Senado.
El daño, sostuvieron hombres y mujeres que enterraron familiares por la violencia en Juárez, ha sido infligido por el gobierno federal. “Es el que ha llegado a instaurar este flagelo, y me tiembla la voz de decirlo. No nos lleva más que a pensar que los cuerpos policíacos y el ejército, en vez de ser una ayuda, llegaron a masacrar a la ciudad”, lamentó Perla de la Rosa.
“Si el Ejército funcionara la gente lo estaría vitoreando; pero el mexicano es un ejército traidor a una sociedad indefensa. Si fuera un ejército fiel a su pueblo, llegaría no a robarnos, no a matarnos, no a torturarnos, no a violarnos”, denunció.
A su vez, Patricia Dávila, hermana de Luz María, denunció que Juárez, en su vida diaria, ha visto crecer el hostigamiento en los retenes militares, las desapariciones forzadas, la tortura, la extorsión y el saqueo por parte de ellos.
Ante el escenario de horror y de corrupción por parte de los cuerpos de seguridad y justicia, narrado con testimonios de viva voz a Navarrete, Luz María Dávila senunció que, como soporte, sólo le han ofrecido despensas y una visa. “Ahora que me quedé sola no me importa que me den nada, sólo me sirve la justicia. Lo exijo por los dos únicos hijos que tenía. Lo pido por los demás muchachos de Juárez”, reiteró.