Buscan revelar el misterio de la muerte del maestro del claroscuro, Caravaggio
Irene Savio / Agencia Reforma
Roma
Perseguido por sicarios y con el peso de una condena a muerte acusado de asesinato, el pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio murió el 18 de julio de 1610 en medio del misterio, cuando apenas contaba con 39 años.
Nunca fueron revelados los detalles de dónde, cómo y por qué falleció el maestro del claroscuro, ni el lugar donde fueron enterrados sus restos.
Sin embargo, ahora que se conmemoran 400 años de su muerte, un grupo de nueve especialistas de las más diversas ramas de la ciencia, como espeleólogos, biólogos y antropólogos, se han lanzado en busca de los restos del artista para esclarecer el misterio sobre las causas y circunstancias de su deceso.
Lo que se sabe es que, en 1606, Caravaggio huyó de Roma tras asesinar en una pelea callejera a Ranuccio Tomassini.
Caravaggio, ya famoso como pintor, confiaba en la gracia del Papa Pablo V para librar las acusaciones y volver a Roma, pero la intervención papal nunca llegó y la muerte lo alcanzó en su exilio.
Actualmente, existen varias hipótesis sobre su fallecimiento, que van de la malaria al suicido, por lo que la investigación pretende dar con la verdad.
La pesquisa
Hasta hoy, los investigadores han exhumado algunos restos óseos conservados en el cementerio de San Sebastián de Porto Ercole, en la región italiana de Toscana, basados en documentos que apuntan que allí pudo ser sepultado Caravaggio.
“Las investigaciones históricas y documentales, las inspecciones realizadas y los testimonios que hemos recogido nos han convencido de haber descubierto el lugar en el que Caravaggio está sepultado”, afirma Silvano Vincenti, uno de los promotores de la iniciativa y presidente del Comité Nacional para la Valorización de los Bienes Históricos, Culturales y Ambientales.
De momento, los expertos analizaron ya los huesos de unos 200 cadáveres conservados en dicho cementerio.
Primero fueron descartados aquellos de mujeres y niños, para centrarse en los restos de hombres fallecidos en el siglo 17.
“Hemos buscado características compatibles con un varón de unos 39 años, robusto y alto”, explica Vincenti.
Los restos con esas características fueron trasladados a la Universidad de Ravenna, señala, donde ahora son fotografiados con escáneres, estudiados con TACs y expuestos a la prueba del carbono 14, para establecer la fecha precisa del deceso.
El siguiente paso será la prueba de ADN, para la cual el equipo de investigadores ya localizó a descendientes vivos de Caravaggio, para comparar su material genético con los presuntos restos del pintor.
De forma paralela, también se analiza la biografía del artista, pues se sabe que tuvo una vida totalmente alejada de la tranquilidad.
Según el registro en partes judiciales, de numerosos archivos esparcidos por toda Italia, Caravaggio era un ser violento, turbado psicológicamente, afecto a las borracheras, a las riñas con armas blancas y a las prostitutas.
Este perfil ha ayudado a los expertos a reconstruir los eventos que precedieron y condujeron a la muerte de Caravaggio.
De hecho, entre los objetivos de los investigadores también está el esclarecer otros misterios en torno a la figura del famoso pintor barroco.
Aún hoy, se duda, por ejemplo, del centenar de obras que se le atribuyen, pues las verdaderas y sin margen de error son unas 50.
Además, tampoco se sabe con certeza qué aspecto tenía y si su rostro quedó plasmado en sus cuadros, sobre los cuales pesan las conjeturas de los estudiosos que se ocupan del caso.
El rostro, el fin
El libro Enigma Caravaggio, de reciente publicación en Italia y escrito por Giorgio Gruppioni, establece que hay al menos tres opciones para conocer el aspecto físico del pintor: la primera, que su rostro podría asemejarse a la cabeza que tiene en su mano el David del cuadro David vencedor de Goliat, que se conserva en la Galería Borghese de Roma.
La segunda hipótesis apunta al rostro del hombre que se ve en el trasfondo del cuadro Martirio de Mateo, custodiado en la Capilla Contarelli, San Luis de los Franceses, también en Roma. Y, por último, también señalan que podría ser el misterioso perfil de hombre reflejado en el vaso de vino que sujeta Baco, obra conservada en Uffizi, Florencia.
En cuanto a las causas de la muerte del pintor, circulan diversas hipótesis de investigadores de todo el mundo.
La más común es la versión de que Caravaggio falleció de malaria en la playa toscana de Feniglia, como afirman tres de sus principales biógrafos.
Sin embargo, el profesor Vincenzo Pacelli, de la Universidad Federico Café de Nápoles, sostiene que el artista murió en medio de una terrible agonía, tras ser herido por sicarios del Cardenal Borghese.
Otras fuentes señalan que Caravaggio se suicidó, como asegura el francés Dominique Fernandez.
Recuerdan la obra
Borracho, violento, atormentado, genio, percusor, maestro... Cualquiera de estos contrastantes adjetivos podrían aplicarse a Caravaggio, cuya vida y obra siguen hoy fascinando en todo el mundo.
Por tanto, en este año, al cumplirse 400 años de su muerte, abundan los libros, debates públicos y muestras de reconocimiento con un único propósito: celebrar e investigar a este artista italiano.
Entre las actividades destaca la exposición Caravaggio, en las salas de Scuderie del Quirinale en Roma, donde se expondrán hasta junio unos 24 cuadros del pintor, provenientes de museos de todo el planeta, como el Hermitage de San Petersburgo, el Metropolitan de Nueva York, el Kimbell Art Museum de Fort Worth (Texas) y la National Gallery londinense hasta el Kunsthistorisches Museum de Viena.
La muestra está dividida en tres periodos, correspondientes a la vida del pintor, y los curadores decidieron diferenciarlas por el color de las paredes dedicadas a cada etapa: Juventud (verde), Éxito (rojo) y Huida (gris).
Según los organizadores, el objetivo es presentar al verdadero Caravaggio, tras un siglo en que las obras de otros artistas le han sido falsamente atribuidas.
La muestra es la suma indiscutible del maestro, definió Claudio Strinati, comisario de la exposición.
La vida de Caravaggio se refleja en la potencia extrema de su obra, llena de violencia, tragedia y desesperación, señala Strinati.
Entre los cuadros expuestos destacan Cena en Emaús (1606), Flagelación de Cristo (1606), Anunciación (1608-10), Adoración de los pastores (1608-09), Sacrificio de Isaac (1603), La conversión de Saulo (1601), Baco (1597), Los músicos (1594), Muchacho con cesta de fruta (1593) y Reposo durante la fuga de Egipto (1595).